Ver la realidad donde personas no tienen acceso a los alimentos, contrasta con la abundancia que se puede ver en algún supermercado o establecimientos de comida, esta situación que conlleva muchas aristas de análisis en el mundo moderno, lo que lleva a abordar el tema de la seguridad alimentaria y que ésta no depende únicamente de cuánto se produce, sino de que todas las personas puedan acceder de forma permanente a alimentos suficientes, seguros y nutritivos.
¿Seguridad alimentaria?
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la seguridad alimentaria como la situación en la que todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico, económico y social a alimentos adecuados para llevar una vida activa y saludable. Este concepto se sostiene sobre cuatro pilares inseparables: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad. Si uno de ellos falla, la seguridad alimentaria se debilita.
Un desafío mundial y regional para Latam
Para esta región del mundo, en los últimos años el panorama mundial ha mostrado avances parciales, pero también importantes desafíos. Aunque el hambre ha disminuido respecto a los años posteriores a la pandemia, alrededor de 33 millones de personas en América Latina y el Caribe continúan padeciéndola y cerca de 167 millones viven algún grado de inseguridad alimentaria. Además, 181 millones no pueden costear una dieta saludable, una situación que incrementa el riesgo de enfermedades relacionadas con la mala nutrición, este punto es de importante observación pues va vinculado con el tema de salud y calidad de vida.
El Dato:
Entre 2023 y 2024, la prevalencia mundial de la inseguridad alimentaria moderada o grave —una evaluación que registra cuando se experimentan limitaciones en el acceso a una alimentación adecuada durante parte del año— descendió ligeramente, del 28,4 % al 28,0 %, lo que equivale a 2 300 millones de personas. Esto supone 335 millones más que en 2019, antes de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), y 683 millones más que en 2015 (Fuente: FAO.org)
El Punto de vista de la ciencia
Ignorar este proceso desde la ciencia sería un error grave, ´pues desde la metodología transversal, la ciencia ha identificado varios factores que explican esta problemática. El cambio climático modifica los patrones de lluvia, incrementa las sequías y reduce el rendimiento de numerosos cultivos. Los conflictos armados o los problemas de delincuencia , así como el mal estado de las carreteras o la dificultad del suministro eléctrico para conservarlos, alteran las cadenas de distribución y elevan el precio de los alimentos. A ello se suman los índices de pobreza, las desigualdades históricas económicas y el desperdicio alimentario, que agravan un problema que trasciende la agricultura y la pregunta que se hace es: ¿Qué se puede hacer para transformar este ciclo?.
La paradoja del tema
Contrario a lo que se pueda pensar, la inseguridad alimentaria también puede convivir con el sobrepeso y la obesidad. Una dieta basada en productos ultraprocesados suele ser más accesible económicamente que una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y proteínas de calidad. Esto demuestra que comer suficiente no siempre significa comer saludablemente, poder comprar lo que se denomina «chatarra», no es proporcional a tener acceso a calidad nutricional en la comida de diario. En países como El Salvador, la seguridad alimentaria también depende de la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a fenómenos extremos, la protección de los recursos naturales, el fortalecimiento de la agricultura familiar y políticas públicas que favorezcan el acceso a alimentos nutritivos. La seguridad alimentaria comienza en el campo, pero también se construye en los mercados, las escuelas, los hogares y los sistemas de salud.
Presente y futuro
Hablar de seguridad alimentaria es comprender el gran ciclo de la producción, suministro, capacidad adquisitiva, acceso y nutrición de manera transversal desde las políticas públicas locales y regionales al respecto, así como ver el tema de economía, hábitos saludables y distribución con calidad en los productos necesarios, eso es hablar del presente y pensar en su garantía y mejora para el futuro.











