Mirar cada día como muchas personas por la ciudad, corren, caminan, hacen deporte, es más que una estampa cotidiana, hay un vistazo de ciencia vínculada a la salud en esa actividad que puede marcar diferencias en la calidad de vida.
¿Un hábito saludable o moda ?
La actividad física no es solo cosa de jóvenes ni de atletas. A medida que se avanza en edad, el ejercicio se convierte en una de las herramientas más poderosas —y accesibles— para mantener la calidad de vida. Aunque las redes sociales parecieran motivar a que es un asunto de jóvenes dedicados a cuidar el cuerpo, el hábito del ejercicio según la ciencia, tiene datos que junto a la tecnología se pueden medir en impactos preventivos , y eso trasciende a la percepción de ser solo una moda.
La OMS define la actividad física como todo movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere consumir energía. En la práctica, consiste en cualquier movimiento, realizado incluso durante el tiempo de ocio, que se efectúa para desplazarse a determinados lugares y desde ellos, para trabajar o para llevar a cabo las actividades domésticas. La actividad física, tanto moderada como intensa, mejora la salud. Entre las actividades físicas más comunes cabe mencionar: caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes y participar en juegos y actividades recreativas. Todas las personas pueden realizarlas y disfrutar de ellas en función de su capacidad.
El Sedentarismo
La inactividad física es un factor a tomar en cuenta en asocio con las enfermedades metábolicas, así como la afectación a la movilidad motriz, salud ósea, diabetes tipo 2, hipertensión entre otras, por eso cuando se insiste en la necesidad de moverse, de hacer actividad aeróbica, hay datos que respaldan esta inactividad.
- Las mujeres son una media de cinco puntos porcentuales menos activas que los hombres, un dato que se mantiene desde 2000.
- Después de los 60 años, la actividad se reduce tanto en los varones como en las mujeres.
- El 81% de los adolescentes (de 11 a 17 años) no realizan actividad física.
- Las adolescentes son menos activas que los chicos: el 85% no cumplen las recomendaciones de la OMS, por un 78% en el caso de los varones.
Avanzar en edad pero saludablemente
El período 2021-2030 ha sido declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Década del Envejecimiento Saludable, un marco global que coloca a la actividad física como pilar fundamental de un envejecimiento activo, exitoso, funcional y significativo. No es retórica institucional: detrás de esa declaración hay décadas de investigación acumulada que demuestran que el ejercicio regular en personas mayores reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora el estado cognitivo, fortalece el sistema inmunológico y tiene un impacto medible en el bienestar emocional.
Las recomendaciones de actividad física y sedentarismo publicadas por la OMS en 2020 son explícitas: las personas adultas mayores deberían realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o 75 minutos de actividad intensa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. Y a pesar de que los beneficios de estos lineamientos están más que comprobados, la gran mayoría de las personas mayores no alcanza siquiera los niveles mínimos recomendados para mantener la salud. Esa brecha entre lo que la ciencia sabe y lo que la práctica cotidiana refleja es, precisamente, el desafío que hay que atender. El uso de aplicaciones gratuitas, pueden ayudar a medir los pasos diarios, el gasto en calorías, los pasos dados y los puntos cardio.
¿Qué le Pasa al Cuerpo con los Años?
El envejecimiento humano es un proceso natural, progresivo e irreversible. este, involucra cambios en todos los sistemas del organismo. La capacidad pulmonar, por ejemplo, comienza a deteriorarse a partir de los 30 años, con una aceleración marcada después de los 60. La masa muscular disminuye, la densidad ósea se reduce, la velocidad de procesamiento cognitivo se hace más lenta. Pero aquí está el dato que cambia la perspectiva: la mayoría de esos procesos pueden ralentizarse significativamente con actividad física regular y sostenida.
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La Revista Actividad Física y Ciencias publicó en 2025 un análisis que conecta la actividad física con la salud emocional del adulto mayor desde múltiples marcos teóricos, destacando que el movimiento regular contribuye a la resiliencia, a la autoestima y a la sensación de propósito. Las personas mayores que se mantienen activas no solo viven más años; viven esos años con mayor autonomía, mejor humor y más capacidad de relacionarse con su entorno. No es un detalle menor en sociedades donde el aislamiento en la vejez es un problema creciente.
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Caminar, nadar, bailar, aeróbicos.
La Organización Panamericana de la Salud ha lanzado herramientas específicas para la promoción de la actividad física en personas mayores como parte de la Década del Envejecimiento Saludable en las Américas, y varios países de la región están desarrollando programas comunitarios que acercan el movimiento a quienes más lo necesitan. Es una apuesta que merece escalarse, porque los beneficios no son solo individuales: una población mayor activa genera menos carga sobre los sistemas de salud y una mejor calidad de vida para la persona y su entorno y no sólo en adultos mayores, fomentar el hábito saludable del ejercicio es beneficioso de las edades jóvenes precisamente como hábito preventivo y de calidad de vida y autonomía para el mañana.











