¿De qué forma llega y cuánto llega la información científica a la población de América Latina?, este acceso es clave si se quiere hablar de ese derecho, para una región históricamente con muchas desigualdades y retos en el tema de educación y tecnología.
¿Qué sucede en la región?
En América Latina, hablar de acceso a la información científica implica hablar de desigualdad, barreras económicas y dependencia estructural de modelos de publicación dominados por grandes editoriales internacionales.
Aunque internet multiplicó la circulación de contenidos, el acceso real a investigaciones científicas continúa siendo limitado para periodistas, estudiantes, docentes e incluso universidades con presupuestos reducidos. A día de hoy para tener acceso a algunos informes se debe pagar para tener esa información y si a esto agregamos la falta de capacitación en comprensión de materiales con lenguaje técnico, la muralla parece más alta.
Cuánto importa el contenido y el acceso
La UNESCO sostiene que el acceso abierto al conocimiento científico es fundamental para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, las pandemias y la salud pública.
Sin embargo, en la práctica, buena parte de la producción científica mundial permanece detrás de muros de pago o de nueva cuenta en lenguaje técnico que no siempre va en paralelo con la capacitación de su comprensión para otras capas de la población.
En América Latina la situación adquiere matices particulares. Muchas investigaciones financiadas con fondos públicos terminan publicadas en revistas privadas a las que luego las propias instituciones académicas, periodistas e investigadores deben pagar para acceder a esos avances y su actualidad.
La ciencia suele comunicarse en lenguajes altamente técnicos, poco accesibles para la ciudadanía. A eso se suma una limitada inversión regional en divulgación científica, comunicación dinámica de la ciencia y periodismo especializado en espacios permanentes de los medios de comunicación masiva.
Brechas, murallas y burocracia
El resultado es una brecha doble: por un lado, acceso restringido a investigaciones; por otro, dificultades para traducir y contextualizar adecuadamente ese conocimiento a formatos comprensibles para la sociedad. Además del poco interés en algunas salas de redacción por hacer de estos temas una sección fuerte en el medio de comunicación, tanto como otras categorías como espectáculos o deportes.
La pandemia de COVID-19 dejó una lección importante. Cuando el acceso abierto a datos científicos se aceleró, también aumentó la velocidad de colaboración internacional y producción de soluciones. Además hubo mayor receptividad de la población hacia la emergencia y comprender cómo funcionaba la ciencia para tomar decisiones sanitarias, preventivas y de contención del virus, como el uso de alcohol gel, sana distancia y uso correcto de la mascarilla.
Pero la región todavía enfrenta desafíos estructurales: baja conectividad en algunas zonas, escasa alfabetización científica y dependencia de publicaciones extranjeras indexadas como principal indicador de prestigio académico.
Potencial regional por explotar
Paradójicamente, América Latina también ha impulsado algunos de los modelos de acceso abierto más importantes del mundo, como repositorios universitarios y plataformas científicas regionales que buscan democratizar el conocimiento.
La discusión actual ya no gira solo sobre publicar ciencia. También se trata de quién puede leerla, comprenderla y utilizarla. y lograr que los tomadores de deciciones asuman su capacidad de cambio para realizar las maniobras necesiarias que permitan un cambio en el escenario para el acceso y correcta comunicación de la ciencia para la audiencia en particular las no especializadas.
No se puede hablar de inclusión , si se deja fuera el tema de acceso al tema científico de manera fuerte, permanente y de amplios espacios,porque en sociedades atravesadas por desinformación y crisis climáticas, sanitarias y tecnológicas, el acceso al conocimiento científico deja de ser un privilegio académico para convertirse en una necesidad pública, un derecho que debe ser una realidad al alcance para las decisiones basadas en las evidencias encontradas.











