Hablar de manglares es adentrase a un ecosistema que se forma entre la frontera de la costa y el mar y es hogar de especies con una importante función en la dinámica cíclica de la biodiversidad que en ella se mueve.
Más profundo de lo que evidente
A simple vista, un manglar puede parecer un bosque difícil de recorrer. Sus raíces sobresalen del agua, el terreno suele ser lodoso y la vegetación parece adaptada a condiciones extremas. Sin embargo, detrás de ese paisaje se encuentra uno de los ecosistemas más valiosos y productivos del planeta y el cual es objeto de observación e investigación.
Los manglares funcionan como una barrera natural entre la tierra y el mar. Son refugio para cientos de especies, protegen las costas de tormentas y ayudan a enfrentar algunos de los efectos del cambio climático. A pesar de ello, continúan desapareciendo en muchas regiones del mundo debido a la expansión urbana, la acuicultura, la contaminación y la tala indiscriminada y el desarrollo del turismo costero entre otras afectaciones.
«Los manglares son bosques halófitos perennifolios que se encuentran en ambientes intermareales en la interfaz tierra-mar. Crecen en latitudes tropicales y subtropicales en zonas a lo largo de costas protegidas, lagunas de aguas poco profundas, estuarios, ríos y deltas, principalmente sobre sustratos blandos. Los ecosistemas de manglares representan una interfaz entre las comunidades terrestres y marinas, que reciben aportes diarios de agua del océano y, a menudo, agua dulce, sedimentos, nutrientes y depósitos de limo de los ríos de las tierras altas.
Manejo de Manglares FAO.org
El término “manglar” describe tanto el tipo de ecosistema como el grupo de plantas leñosas con adaptaciones fisiológicas y morfológicas especializadas para vivir en ambientes intermareales»
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Su importancia para el planeta
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los manglares ocupan menos del uno por ciento de los bosques tropicales del planeta, pero desempeñan funciones ecológicas desproporcionadamente importantes para la biodiversidad y el bienestar humano.
Al ser un bosque con característica halófito es decir que es tolerante a altas concetraciones de sal y perennifolio que sus hojas permanecen verdes en muchas temporadas, pues uno de sus principales aportes es servir como vivero natural para numerosas especies marinas. Peces, crustáceos y moluscos encuentran en estos ecosistemas alimento y protección durante etapas críticas de su desarrollo. En términos prácticos, buena parte de las pesquerías comerciales depende directa o indirectamente de la salud de los manglares.
La ciencia también ha demostrado que estos bosques son extraordinarios aliados contra el cambio climático. Los manglares almacenan grandes cantidades de carbono en sus raíces y sedimentos, incluso más que muchos bosques terrestres por unidad de superficie. Por esta razón, los especialistas los consideran ecosistemas estratégicos para la mitigación climática.
Multitud de beneficios en la conservación de los manglares
Cuando una tormenta tropical o un huracán se aproxima a la costa, los manglares actúan como un amortiguador natural. Sus densas raíces reducen la energía de las olas y ayudan a disminuir la erosión costera. En regiones vulnerables a fenómenos extremos, esta protección puede significar una diferencia importante para las comunidades humanas. En el caso de El Salvador, el país posee la mayor reserva de bosque manglar en la Reserva de Biosfera Xiriualtique-Jiquilisco,con un aproximado de 22 mil hectáreas que lo convierten en el bosque de manglar más representativo de istmo centroamércano.
Degradación y conservación del manglar
La construcción de infraestructura turística, la expansión de áreas urbanas, la contaminación por desechos sólidos y aguas residuales, así como la conversión de terrenos para actividades productivas, han provocado la pérdida de extensas áreas de manglar en diferentes países latinoamericanos.
La degradación no solo afecta a las especies que habitan estos ambientes. También compromete la seguridad alimentaria, la protección costera y los servicios ecosistémicos de los que dependen miles de familias.
Los investigadores advierten que la recuperación de un manglar puede tomar décadas. Aunque existen programas de restauración ecológica en distintos países, reconstruir la compleja interacción entre agua, suelo, vegetación y fauna representa un desafío considerable.
Conservar y hablar al respecto
Por ello, la conservación suele ser una estrategia más efectiva y menos costosa que la restauración posterior. En un contexto de cambio climático, aumento del nivel del mar y pérdida acelerada de biodiversidad, los manglares se han convertido en un recordatorio de que algunos de los mejores aliados de la humanidad no están hechos de concreto ni de tecnología avanzada, sino de raíces que han aprendido a convivir entre el agua dulce y el mar.
Este año el Foro Hispanoamericano de periodismo científico abordará la relevancia en la conservación de los océanos y El Salvador abordará también el tema del cuido del bosque manglar, un reto por conservar y un tema del cual se debe hablar mucho más para abonar , entender y conservar de su impacto para la biodiversidad.











