Frente a las costas de Perú y Ecuador, el océano se hace notar de tal manera en su temperatura, que los pescadores conocen desde hace generaciones, y es que cuando el agua se siente distinta al tacto, es decir más cálida de lo normal, más quieta. Ese cambio tiene nombre propio y hace siglos los pescadores lo notaban llegar cerca de las fechas de Navidad y por tal razón lo denominaron «El Niño».
Una corriente que rompe el equilibrio
Para entender el fenómeno de «El Niño» se debe considerar que en condiciones normales, los vientos alisios empujan el agua cálida del Pacífico hacia Asia, mientras que en las costas sudamericanas emerge agua fría y profunda, rica en nutrientes.
«El Niño» se evidencia, pues rompe ese equilibrio.¿Cómo? Los vientos alisios se debilitan, el agua cálida del Pacífico occidental se desplaza hacia el este y cubre la corriente fría surperuana. Sin ese afloramiento de nutrientes, el fitoplancton se reduce, y con él colapsa toda la cadena alimentaria marina. Los científicos lo miden con precisión: cuando la temperatura superficial del océano en la región conocida como «El Niño 3.4» sube más de medio grado sobre su promedio histórico durante varios meses seguidos, el fenómeno queda oficialmente declarado.
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Lo que comenzó como una observación costera se ha convertido en uno de los fenómenos climáticos más estudiados del planeta, y también en uno de los que más directamente golpea la vida cotidiana de millones de personas en América Latina.
La ciencia permite anticipar
La ciencia y los distintos instrumentos atmosféricos, oceánicos y satelitales, permite ahora con mayor facilidad, conocer el origen, y desarrollo de este fenómeno. Esa capacidad de anticipación ha cambiado la forma de estudiar y considerar las consecuencias del «Niño». Sin embargo, la brecha entre el dato científico y la acción concreta sigue siendo, en muchas regiones, demasiado ancha. Los pronósticos existen; las comunidades más vulnerables no siempre reciben esa información a tiempo, ni cuentan con la infraestructura para actuar sobre ella incluso cuando la reciben.
El Llamado a insttuciones, medios de comunicación y sociedad
La actualidad de este fenómenos y las afectaciones que tiene son transversales, regionales y de análisis a nivel de macro y micro estructuras, pues las instituciones tomadores de decisiones, centros de investigación,la cooperación e intercambio científico en tre otros actores, tienen la responsabilidad de analizar y poner el tema en agenda para las medidas de contención, previsión y demás acciones necesarias, sobre todo pensando en la población más vulnerable.
La historia que el periodismo de ciencia puede contar
Explicar El Niño no es solo comunicar oceanografía.Es mostrar la distancia —y también la posible conexión— entre la ciencia que predice con meses de anticipación y la política pública que, muchas veces, tiene reacciones regionales tardías.
Es pues este esfuerzo del periodismo de ciencia, la responsabilidad de contar la historia con rigor y humanidad, para aproximar el tema, ponerlo en agenda de discusión , de pensamiento crítico y es también una forma de exigir que el conocimiento científico llegue a quienes más lo necesitan,saltando las barreras que se deben botar para cosntruir puentes y fluidez del saber para la ciudadanía.











